La charla incómoda
Termina la clase, la saludás, y tenés que decidir en dos segundos si le recordás que hace tres semanas que no paga. Casi siempre elegís no decir nada. Y esa deuda se vuelve tuya, no de ella.
Inicio · Sistema de gestión
Un sistema de gestión para centros de yoga, pilates y danza. Ellas eligen su horario desde el celular, cargan las clases que van a hacer en el mes y avisan si no vienen. Vos dejás de perseguir a nadie —y de tener la charla incómoda por la plata.
Desde US$20 por mes. Sin instalar nada, ni vos ni tus alumnas.
Termina la clase, la saludás, y tenés que decidir en dos segundos si le recordás que hace tres semanas que no paga. Casi siempre elegís no decir nada. Y esa deuda se vuelve tuya, no de ella.
“¿Queda lugar mañana a las 18?” Contestás vos, siempre, y cada mensaje te obliga a abrir el cuaderno para saber la respuesta. Tu día no termina cuando termina la última clase.
Arranca el mes y salís a averiguar quién viene dos veces por semana y quién tres. La misma conversación, treinta veces, mientras intentás dar clase.
Alguien pagó y no quedó anotado. Otra pagó de menos. Al cierre del mes no sabés si el número está bien, y lo peor es que no hay forma de revisarlo: no queda rastro de nada.
No es un video ni una captura: es la pantalla de reservas funcionando acá mismo. Tocá un día, elegí una clase y mirá cómo baja el cupo. Así de corto es el camino desde que abre el link hasta que su lugar queda guardado.
Ordenadas por lo que más te pesa, no por lo que es más difícil de programar.
Ven el horario de la semana, cuántos lugares quedan en cada clase y guardan el suyo. Si no pueden venir, cancelan hasta dos horas antes y la clase les vuelve a la cuenta. El lugar liberado queda disponible para otra en el momento.
Desde su pantalla declara cuántas clases va a hacer y de qué tipo. Eso entra directo a tu lista de pendientes de pago, igual que si lo hubieras cargado vos. Dejás de salir a preguntar de a una.
Entrás a Pagos y ves todo lo pendiente en una pantalla, con el mes al que corresponde cada clase. Confirmás y listo. Si te equivocaste, corregís: cada cambio guarda qué se tocó, cuánto decía antes, cuánto dice ahora, quién lo hizo y a qué hora.
Tocá “Confirmar” y mirá lo que queda anotado abajo.
Elegís la fecha, ves la lista de anotadas y marcás presente o ausente. La clase se descuenta recién acá, cuando la alumna efectivamente vino: si faltó y avisó a tiempo, no pierde nada.
Un paquete de Terapéutica sirve para Terapéutica y nada más. Vence el último día del mes, no a los treinta días corridos, porque así se cobra en un centro. A los cinco días, la alumna ve el aviso.
El sistema avisa solo: a la alumna que tiene un pago pendiente y a la que tiene clase próxima. Son los dos mensajes que hoy escribís vos, uno por uno, y que dejás de escribir desde el primer mes.
Todo lo cobrado, filtrado como quieras, se descarga en un archivo que abre en Excel o en Google Sheets. Lo mismo con tus alumnas y con la asistencia. Es tuyo y te lo llevás cuando quieras.
Tus alumnas entran a una dirección que es de tu centro y ven tu nombre. Nunca ven el nombre del producto, ni saben que existen otros centros.
Del estilo tucentro.neovibedigital.com. Si ya tenés dominio propio, se usa el tuyo.
Cada centro está aislado de los demás por diseño, con reglas que viven en la base de datos. Nadie ve alumnas, pagos ni horarios que no sean suyos.
Tus alumnas ven el nombre de tu centro. Al pie, una línea discreta: “un producto de NeoVibeDigital”.
Lo que más escucho después del primer mes no es “qué buen sistema”. Es “dejé de pensar en esto”.
“El sistema que nos armó Enzo me permite aprovechar el tiempo que antes invertía en la gestión de pagos y alumnos, enfocado en la práctica de mi profesión.”
Prefiero decírtelo antes de la demo: si tu centro no funciona así, este sistema no te va a servir.
La parte de cargar el centro la hago yo. Vos la revisás y decís si está bien.
Por videollamada, o tomando un café si estás en Junín. Me contás cómo trabajás hoy: qué clases das, con qué cupos y cómo cobrás. Ahí sale si te sirve o no.
Tus tipos de clase, tu horario semanal, tus profes y tus alumnas. Me pasás la lista como la tengas, aunque sea una foto del cuaderno.
Les llega su acceso y una guía de dos páginas. La primera semana la seguimos de cerca entre los dos y ajustamos lo que haga falta.
Que la alumna cargue sus propias clases, que los paquetes venzan por mes calendario, que toda corrección deje rastro: nada de eso salió de un manual. Salió de un centro real diciendo “esto me falta”.
Si en la demo aparece algo que tu centro necesita, se anota en el momento. No hay formulario de sugerencias que nadie lee.
Lo que mejora el sistema para cualquier centro entra en la próxima versión y lo tenés sin pagar un peso más.
Lo que sirve únicamente a tu centro se desarrolla aparte, con precio cerrado antes de arrancar. Sin sorpresas a mitad de camino.
Cuando el sistema mejora, mejora para todos los centros a la vez: hay una sola versión andando, no una por cliente.
Tengas treinta alumnas o doscientas, pagás lo mismo. Crecer no te sale más caro.
El sistema completo tal como funciona hoy. Es el mismo que usa el centro que ya está en producción.
Pedir una demoSi tu centro necesita una función que el sistema todavía no tiene, se desarrolla y se cotiza aparte.
ConversarloNo. Entran por un link, con el navegador que ya tienen en el celular. Pueden dejarlo guardado en la pantalla de inicio si quieren, pero no hay nada que bajar de ninguna tienda.
Las anotás vos, como hasta ahora. Desde tu pantalla podés agregar y sacar alumnas de cualquier clase, y sigue funcionando igual: se les descuenta la clase, entran en la asistencia y aparecen en la cobranza.
Lo que suele pasar es que arrancan dos o tres por su cuenta y el resto se suma cuando ve que es más cómodo.
Sí. El sistema no toca la plata: te dice quién debe, cuánto y por qué mes. Vos cobrás como quieras —efectivo, transferencia, lo que sea— y confirmás el pago en la pantalla. Lo que gana el centro es el registro, no el medio de pago.
Lo cargo yo al armarte el centro. Me pasás tus alumnas y tu horario como los tengas: una planilla, un cuaderno, una foto. No tenés que pasar nada a mano.
No. Entran a la dirección de tu centro, ven tu nombre y solamente tus clases. Cada centro está separado del resto: nadie ve los datos de nadie.
Te llevás tus datos. Los pagos, las alumnas y la asistencia se descargan en planilla cuando quieras, sin pedirle permiso a nadie. No hay permanencia ni multa por irte.
Sin presentación ni PowerPoint: entramos a un centro de prueba, cargamos tu horario real y ves si te sirve. Si no te sirve, te lo digo yo primero.